Durante siglos quedó relegada al olvido. Sin embargo, en las cinco últimas décadas ha sido objeto de numerosos estudios que han demostrado sus excelentes propiedades terapéuticas, especialmente en los problemas de quemaduras de la piel. Nada debe extrañarnos, pues, que se utilice en numerosos preparados actuales.
Conocida popularmente como la "planta de las quemaduras", el Aloe Vera o Sábila es también denominada "la planta de los primeros auxilios" porque, aplicada en cataplasma sobre quemaduras de cualquier tipo, calma el dolor y reduce la posibilidad de infección.
En cortes y heridas, al igual que para las quemaduras, resulta un excelente tratamiento limpiar la herida, cubrirla con hojas frescas de aloe y mantener el vendaje mojado con su jugo. El Aloe Vera detiene la hemorragia y, además, cierra y cicatriza las heridas gracias a su carácter astringente.
Se ha usado igualmente con éxito en el tratamiento de herpes, lesiones radiológicas, infecciones de la piel, venas varicosas, psoriasis y erupciones eccematosas.
Asimismo, el Aloe Vera ayuda a curar las heridas del cuero cabelludo y añade brillo, riqueza y manejabilidad al cabello además de evitar su caída.
También se trata de un aliado de nuestro sistema digestivo ya que es tónico, purgante, estimulante de la formación y secreción de bilis y nos ayuda a eliminar parásitos intestinales. Paralelamente, estimula el apetito, facilita la digestión y reduce los molestos gases. También se ha comprobado que favorece la función del hígado.
En dosis altas produce un efecto laxante que se manifiesta hacia las ocho horas después de su ingesta.
Muy común es también su uso cosmético pero hay que tener en cuenta que esta planta es muy astringente y seca mucho la piel. Por este motivo, lo más apropiado es utilizar el aloe mezclado con otras sustancias.
Todos estos y algunos otros son los efectos positivos que la utilización del Aloe Vera puede reportar a nuestro organismo pero hay que tener en cuenta que, si abusamos de él, las consecuencias pueden no ser las esperadas.
Un exceso de dosis -es decir, más de un gramo y medio de Aloe al día- puede causarnos una congestión del bajo vientre o aumentar la intensidad de la hemorragia menstrual.
También ocasiona una notable pérdida de potasio a nivel intestinal por lo que los enfermos cardíacos o renales deberán utilizarlo con precaución. Además, no se recomienda su uso ni durante el embarazo, ni durante la lactancia (puede provocar diarrea al niño lactante) ni durante las menstruaciones.
En cuanto a su preparación, podemos encontrarla en forma de jarabe, jugo, spray, gel, crema o champú. Además, si queremos disponer de unas hojas de aloe sólo tendremos que acudir a cualquier herbolario. Una hoja cortada de Aloe Vera puede durar de dos a tres semanas en la nevera siempre que la conservemos en un recipiente hermético y al abrigo de la luz y la humedad.
Si además quieres tener una planta de aloe en casa no te dará muchos problemas: no necesita mucho riego pero sí mucho drenaje. Siempre conviene utilizar las hojas más bajas y próximas al suelo ya que son las más viejas, tienen más jugo y, por tanto, más poder medicinal.
Es una planta vivaz, a veces arborescente, de tallo leñoso y corto. Sus hojas -de entre 30 y 60 centímetros de largo- son carnosas y en forma de lanza, con bordes espinosos y color verde glauco. En cuanto a las flores, son amarillas y campanuladas.
En muchos países de clima cálido se cultiva como planta ornamental y, además de todas las virtudes que el aloe pone al servicio de nuestro organismo, en muchos lugares se cree que es una planta que atrae la buena suerte.
Laura Jimeno Muñoz
Fuente: Revista Discovery Salud